Por Marshall Cheatham, candidato para trasplante de riñón

Por más que tres años he ido para diálisis tres veces a la semana por cinco horas a la vez. La diálisis me mantiene vivo mientras espero ansiosamente para recibir mi Regalo de Vida.

Hace años, después de ir a mi médico de atención primaria para un chequeo, él notó que el nivel de creatinina era alto y había proteína en mi orina. Me remitió a un nefrólogo donde aprendí que los riñones estaban funcionando a sólo 30 por ciento. ¡No tenía ni idea que era enfermo! Mi nefrólogo prescribió medicación, y por dos años, mantuve mi salud y sentido de normalidad.

Entonces un día en enero de 2014 todo cambió. Mientras en el trabajo, empezó sentirme muy enfermo. Mi jefe me dijo que me fuera a casa y le llamé a mi esposa para decirle. Ella pensaba que soné raro y después de que colgamos, le llamó a mi doctor quien dijo que debería ir derecho al departamento de emergencias.

Cuando llegué al hospital, ellos me empezaron inmediatamente en diálisis. Recuerdo enfermeras colocando intravenosos y muchas personas a mi alrededor. Estaba muy, muy enfermo y verdaderamente no sabía que estaba pasando.

Solamente unos días después aprendí que necesitaría un trasplante de riñón. Me quedé impactado. El día que oí esas palabras, la mortalidad me golpeó con dureza. Simplemente no podía creerlo.

No quiero ser depresivo, pero la vida con diálisis es difícil. Afortunadamente, tengo una familia comprensiva y soy fuerte en mi fe. Si no, no estoy seguro que hubiera habido soportado el daño mental y fiscal que me da cada vez que llego al centro de diálisis. Es muy difícil para mi vida ser suspendida mientras parece que todo el mundo está ocupado viviendo.

Cuando un donante y el Regalo precioso de Vida viene mi dirección ¡tengo una lista de cosas preparada! En primer lugar, quiero ir de viaja al oeste para ver el Gran Cañón  con mi esposa. Quiero viajar a Atlanta para ver mis hijas y mi nieto. Casi sobre todo, no puedo esperar para regresar a los Santos de Columbus. Fundé los Santos en 2003 – somos un organización sin ánimo de lucro dedicada a fomentando educación musical y excelencia de interpretación en los artes de banda de música dentro Ohio central. Tocar el tambor ha sido mi pasión desde hace tiempo – no puedo esperar a regreso con toda mi fuerza y continuar el trabajo que hacemos con los niños en Columbus.

La gente me pregunta muchas veces cómo es esperar. Con casi 100,000 estadounidenses esperando un trasplante de riñón, mi consejo a personas como yo es no estar tapado del proceso de esperar. Mejor céntrese en algo en que puede sumergirse. Encuentre un propósito y una razón para vivir. Ocupe su tiempo y el tiempo esperando no se sentirá tan largo.

Dé esperanza a los esperando, como yo. Muchas gracias.