Por Erin Mosley, madre de donantes

Alegría, risa, y amor. Estas son las palabras que vienen a la mente cuando pienso de Lousia y Eleanor. Ellas no solo mostraban estas cosas en sus vidas, las sacaban de otros.

Louisa era nuestro hijo mayor y traía tanta alegría a nuestras vidas. A Lousia le encantaba jugar deportes, especialmente futbol. En el otoño de 2016 solo tuvo la oportunidad de jugar un partido de futbol con su equipo. Durante el partido marcó un gol. Después del final del partido y dijo, “¡Mami! ¿Viste? ¡Marqué un gol!” Estuvo tan emocionado. A Lousia le encantaban cantar y el arte. Le encantaba ser parte del coro de niños a nuestra iglesia. Le encantaba llevar puesto ropa deportiva y sus zapatos Converse. Quería ir a vivir en la selva un día y ser una veterinaria.

Casi tres semanas después de que Louisa cumplió dos, tuvimos Eleanor. Le encantaban manualidades. Le encantaban disfrazarse y tenía una imaginación gloriosa. Podía transformar una pila de cajas en un país de las maravillas para muñecas. Le encantaban verse bonita. Podía mirar el armario lleno de ropa usada y escoger los trajes más maravillosos. Nos dijo que quería vivir con nosotros siempre y nos cuidar cuando fuéramos viejos. Quería crecer a ser una mamá y quedarse en casa con sus bebes. El verano de 2016 Eleanor se enamoró de animadoras y encontró su deporte.

Las chicas se amaban la una a la otra. Louisa quería tanto ayudar con Elenaor. Eleanor solo quería estar con Louisa. Eso es como siempre estaban. Sobre la marcha añadimos a Walter y a Beatrice. Louisa y Elenaor los amaban sinceramente. Eran hermanas mayores devotas. Le enseñaron a Walt como jugar, disfrazarse, saltar, colorear, silbar – todas las cosas un niño necesita saber. Él las adoraba. Beatrice tenía 15 meses cuando ellas murieron. En su vida corta, las chicas le daban tanto amor.

Louisa

En septiembre de 2016, las vidas de Louisa y Eleanor fueron acortadas como resulto de un accidente de tráfico. Aunque mi esposo y yo estábamos afligidos, preguntamos inmediatamente sobre donación de órganos – sabíamos que las chicas habrían querido ayudar a otros. Nunca habíamos discutido la donación de órganos, pero sabíamos que era lo correcto.

Louisa y Eleanor eran tan generosas en sus vidas, yo sé que serían honradas que pudieron dar el Regalo de Vida en sus muertes. ¡Juntos las chicas fueron capaz de salvar cuatro vidas y da el regalo de visión a cuatro otros! Para niñas (de nueve y siete años respectivamente), hacían tanto en su tiempo corto en la Tierra.

Louisa y Eleanor lo amaba a Dios. Buscaban a Él y yo sé que Él estaba trabajando en sus vidas. Ahora están con Él en el Cielo.

¿Podría considerar usted registrarse como donante de órganos, ojos y tejidos y ser un héroe como Louisa y Eleanor? Puede inscribirse hoy a www.lifelineofohio.org.